jueves, 2 de abril de 2026

EL ROBLÓN DEL MONASTERIO - VELILLA DEL RÍO CARRIÓN

Hoy no voy a hacer una entrada sobre exámenes y demás. Hoy toca hablar de un árbol vetusto, grande y bonito. Es cierto que los he visto más viejos, retorcidos y gruesos, pero este tiene una plasticidad que hace que recomendemos su visita. Este árbol recibe el nombre de Roblón del Monasterio

Para visitarlo debemos ir hasta Velilla del Río Carrión, y tras rodar un poquito por la carretera que se dirige a Riaño, giramos a la izquierda para avanzar por una pista asfaltada que desemboca en unas antiguas minas de carbón hoy en día bastante renaturalizadas, y aparcar en un cruce tras recorrer poco más de un kilómetro. Es aquí dende empezaremos a ver indicaciones para llegar hasta el árbol, así como marcas de sendero de pequeño recorrido.

Estas minas, hoy cerradas y con las escombreras sepultadas bajo una capa de mantillo con el fin de recuperar la cobertura vegetal, tiende una red de galerías de donde se extraía la hulla y la antracita. Hoy, la recuperación del paisaje ha devuelto el predominio del verde al roble albar y el haya.



Nuestro roblón pertenece a la especie Quercus petraea, conocido comúnmente como roble albar o sésil. A diferencia de su pariente cercano, el roble carballo (Quercus robur), el albar prefiere los terrenos más elevados y pedregosos (de ahí su nombre petraea). Es fácilmente identificable porque las hojas tienen  un peciolo (el "rabillo") bien visible, de entre 1 y 3 cm. y son lobuladas de forma muy regular y simétrica, por el contrario sus bellotas no tienen pedúnculo; parecen estar "sentadas" directamente sobre la rama (por eso se le llama sésil) 

El Quercus petraea es un árbol exigente pero agradecido. Para sobrevivir tantos siglos necesita la Humedad ambiental, porque aunque aguanta la sequía mejor que el carballo, adora la influencia de los vientos atlánticos y las lluvias de montaña. Además prefiere los suelos ácidos silíceos, frescos y profundos donde sus raíces puedan anclarse con fuerza, y por supuesto luz: y aunque es una especie "de media sombra" cuando es joven, necesita cielos abiertos para desarrollar esa copa majestuosa que vemos en Velilla.


Nuestro ejemplar de Quercus petraea presenta un grosor de 5'10 metros a la altura de nuestro hombro, y alcanzará una altura cercana a los 20 metros. Yo estimo que serán unos 18 metros. Todo él se encuentra perimetrado por un rústico vallado de madera, pero con una puerta que permite el paso al interior.







Obsérvese que el tronco principal forma un eje completo para todo el árbol, salvo las ramas más elevadas, y que excepto la rama que se dirige ladera arriba, el resto son claramente menores de grosor que el tronco principal. Pero eso no quiere decir que sean pequeñas, ya lo veis en esta foto obtenida junto al árbol.

Las fotos fueron tomadas en el pasado mes de marzo, en un ambiente invernal, por ello no vemos una hoja, y sólo hay el aporte de verdor del musgo.












Para finalizar, y si te has quedado goloso/a de más, aquí dejo un vídeo del día que descubrí a este coloso.







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