Vecino al otro gigante, se encuentra este siguiendo la senda circular que permite su visita, y que atraviesa un magnífico rodal de robles. Se encuentra más al Sur que el de Kisulabe, que estaba como ya dijimos junto a una escuela cerca de la carretera, pero a unos 10 minutos del anterior siguiendo la senda. Este otro ejemplar conserva más fronda, con mayor densidad de hojas y bellotas, en un paraje más abierto de vegetación que su hermano. Casi podríamos decir que está en un prado. También se encuentra protegido por una cerca de madera, para impedir que las visitas pisen las raíces y se suban al árbol. Tiene un gran tronco, que se divide a su vez en dos guías a una altura de unos cuatro o cinco metros, pero esto no impide que salgan paralelos al suelo gruesas ramas.
El árbol en sí está ahuecado casi en su totalidad, de forma que en sus oquedades se da cobijo a numerosas seres vivos, como el nido de avispón europeo, (Vespa cabro), que nos distrae con su entrar y salir de ejemplares. Este nido está lo suficientemente lejano para que no corramos peligro, y a unos dos metros de altura.
Hablando de dimensiones, este roble tiene una altura de 29 metros y un diámetro de 2'75 metros. Algo menor que el de Kisulabe, pero no le desmerece en nada. Se le ve más lozano, a pesar de estar tremendamente ahuecado, por lo que si no sucumbe a algún vendaval o incendio, es probable que le sobreviva. La visita a este roble ha sido muy agradable en cuanto a su búsqueda y encuentro, atravesando parajes muy bonitos en este incipiente otoño de 2026. Además, recuerdo que se pueden ver dos, por el precio de uno.
Merece la pena acercarse a este pueblecito de Navarra, no muy lejos de Pamplona, para en una deliciosa senda circular poder admirar a dos bicharracos de robles. El primero, el más grueso y viejo, se encuentra en las inmediaciones de una escuela, y una farmacia. Y no tiene pérdida, basta hacer uso de google maps:
Hay unos 100 metros del roble a la edificación. Se puede aparcar en las cercanías, visitar este primer ejemplar, y seguir por un camino bien marcado en los paneles para acercarse al segundo, que se encuentra a unos 10 minutos andando al Sur. Aquí tenemos una imagen de este señor, protegido tras una barrera formada por una cerca de madera, para evitar que las visitas pasen por encima de las raíces y aceleren su inevitable muerte.
El arbolito tiene un perímetro de alrededor de 11 metros. En el panel cercano muestra un radio de 3,53 metros. Su altura no sobrepasa la docena de metros. El follaje que presenta no es muy denso, los años pesan y está dirigiéndose a su inevitable destino, aún así vemos bellotas, pero está muy parasitado por plantas, líquenes, y hasta helechos. En su inmediación crecen los acebos, y otros plantones de roble. Por cierto, este Roble de Kisulabe es un Quercus Robur.
Ya hace tiempo hice una entrada para el roblón de Mucientes, esta es un sencillo complemento para ilustrar al ejemplar en su porte invernal. El árbol nos muestra claramente su eje principal, con esa línea geminal paralela a la anterior, hasta que a dos tercios de la altura se dirige a la izquierda de la foto.
Se observa a la vez claramente, como la presencia de más árboles a la derecha de la foto, obliga a que el árbol desarrolle sus ramas hacia el lado contrario, buscando luz y espacio.
Hoy no voy a hacer una entrada sobre exámenes y demás. Hoy toca hablar de un árbol vetusto, grande y bonito. Es cierto que los he visto más viejos, retorcidos y gruesos, pero este tiene una plasticidad que hace que recomendemos su visita. Este árbol recibe el nombre de Roblón del Monasterio
Para visitarlo debemos ir hasta Velilla del Río Carrión, y tras rodar un poquito por la carretera que se dirige a Riaño, giramos a la izquierda para avanzar por una pista asfaltada que desemboca en unas antiguas minas de carbón hoy en día bastante renaturalizadas, y aparcar en un cruce tras recorrer poco más de un kilómetro. Es aquí dende empezaremos a ver indicaciones para llegar hasta el árbol, así como marcas de sendero de pequeño recorrido.
Estas minas, hoy cerradas y con las escombreras sepultadas bajo una capa de mantillo con el fin de recuperar la cobertura vegetal, tiende una red de galerías de donde se extraía la hulla y la antracita. Hoy, la recuperación del paisaje ha devuelto el predominio del verde al roble albar y el haya.
Nuestro roblón pertenece a la especie Quercus petraea, conocido comúnmente como roble albar o sésil. A diferencia de su pariente cercano, el roble carballo (Quercus robur), el albar prefiere los terrenos más elevados y pedregosos (de ahí su nombre petraea). Es fácilmente identificable porque las hojas tienen un peciolo (el "rabillo") bien visible, de entre 1 y 3 cm. y son lobuladas de forma muy regular y simétrica, por el contrario sus bellotas no tienen pedúnculo; parecen estar "sentadas" directamente sobre la rama (por eso se le llama sésil)
El Quercus petraea es un árbol exigente pero agradecido. Para sobrevivir tantos siglos necesita la Humedad ambiental, porque aunque aguanta la sequía mejor que el carballo, adora la influencia de los vientos atlánticos y las lluvias de montaña. Además prefiere los suelos ácidos silíceos, frescos y profundos donde sus raíces puedan anclarse con fuerza, y por supuesto luz: y aunque esuna especie "de media sombra" cuando es joven, necesita cielos abiertos para desarrollar esa copa majestuosa que vemos en Velilla.
Nuestro ejemplar de Quercus petraea presenta un grosor de 5'10 metros a la altura de nuestro hombro, y alcanzará una altura cercana a los 20 metros. Yo estimo que serán unos 18 metros. Todo él se encuentra perimetrado por un rústico vallado de madera, pero con una puerta que permite el paso al interior.
Obsérvese que el tronco principal forma un eje completo para todo el árbol, salvo las ramas más elevadas, y que excepto la rama que se dirige ladera arriba, el resto son claramente menores de grosor que el tronco principal. Pero eso no quiere decir que sean pequeñas, ya lo veis en esta foto obtenida junto al árbol.
Las fotos fueron tomadas en el pasado mes de marzo, en un ambiente invernal, por ello no vemos una hoja, y sólo hay el aporte de verdor del musgo.
Para finalizar, y si te has quedado goloso/a de más, aquí dejo un vídeo del día que descubrí a este coloso.