Merece la pena acercarse a este pueblecito de Navarra, no muy lejos de Pamplona, para en una deliciosa senda circular poder admirar a dos bicharracos de robles. El primero, el más grueso y viejo, se encuentra en las inmediaciones de una escuela, y una farmacia. Y no tiene pérdida, basta hacer uso de google maps:
Hay unos 100 metros del roble a la edificación. Se puede aparcar en las cercanías, visitar este primer ejemplar, y seguir por un camino bien marcado en los paneles para acercarse al segundo, que se encuentra a unos 10 minutos andando al Sur. Aquí tenemos una imagen de este señor, protegido tras una barrera formada por una cerca de madera, para evitar que las visitas pasen por encima de las raíces y aceleren su inevitable muerte.
El arbolito tiene un perímetro de alrededor de 11 metros. En el panel cercano muestra un radio de 3,53 metros. Su altura no sobrepasa la docena de metros. El follaje que presenta no es muy denso, los años pesan y está dirigiéndose a su inevitable destino, aún así vemos bellotas, pero está muy parasitado por plantas, líquenes, y hasta helechos. En su inmediación crecen los acebos, y otros plantones de roble. Por cierto, este Roble de Kisulabe es un Quercus Robur.



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